Épsilon Euskadi es un centro de innovación e investigación en tecnología automovilística que integra tres actividades: diseño, I+D+i y producción de vehículos de competición; gestión de equipos deportivos; y formación avanzada. Por ello, un túnel de viento con suelo móvil para el ensayo de modelos de coches a escala 50-60%, laboratorios de distintos tipos, cabinas de pintura, salas blancas para la fabricación de carrocerías de fibra de carbono, autoclaves para su curado, talleres de mantenimiento, despachos de administración y gestión, aulas y hasta cinco tipos de circulaciones distintas (fabricación, mantenimiento, formación, desarrollo y visitas) se articulan dentro de un edificio que se diseña compacto, buscando la proximidad funcional y la transparencia interior con el fin de facilitar la comunicación visual entre los diferentes locales.
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Épsilon Euskadi es un centro de innovación e investigación en tecnología automovilística que integra tres actividades: diseño, I+D+i y producción de vehículos de competición; gestión de equipos deportivos; y formación avanzada. Por ello, un túnel de viento con suelo móvil para el ensayo de modelos de coches a escala 50-60%, laboratorios de distintos tipos, cabinas de pintura, salas blancas para la fabricación de carrocerías de fibra de carbono, autoclaves para su curado, talleres de mantenimiento, despachos de administración y gestión, aulas y hasta cinco tipos de circulaciones distintas (fabricación, mantenimiento, formación, desarrollo y visitas) se articulan dentro de un edificio que se diseña compacto, buscando la proximidad funcional y la transparencia interior con el fin de facilitar la comunicación visual entre los diferentes locales. En la planta baja, se sitúan los espacios vinculados a la producción y mantenimiento de los vehículos, mientras que en la primera se distribuyen los de investigación, formación, diseño y gestión. Dos grandes patios interiores, uno sobre fabricación y otro sobre el taller de mantenimiento, posibilitan la comunicación visual interior, además de introducir gran cantidad de luz natural, lo que contrasta con la imagen exterior rotunda, casi ciega, que protege la confidencialidad del trabajo que se desarrolla entre sus paredes. La fachada se idea con panel prefabricado de hormigón. Sobre los paneles se adhiere una fibra de vidrio, tipo texturglass, de color negro, para establecer una analogía formal con uno de los materiales más empleados por el cliente: la fibra de carbono.
El recurso a formas aerodinámicas inspiradas en los vehículos es constante en todo el inmueble.
Sobre el alzado, las pocas ventanas proyectadas son cajas de esquinas curvas resueltas con tableros de composite. En torno a ellas, se ejecutan unos tubos de acero inoxidable que parecen líneas de flujo de aire, semejantes a las que producen los programas de simulación de flujos aerodinámicos (CFC), a la par que sirven de elemento disipador de la radiación solar. Asimismo, la forma rectangular con bordes curvos se emplea para las ventanas interiores, el hueco de las puertas e, incluso, para las luminarias de oficinas y pasillos.
El local del túnel, pieza clave en el recorrido de visitas, se ejecuta e ilumina de manera teatral: luces indirectas, otras bajo el mismo para darle “flotabilidad” y lamas fono-absorbentes de aluminio plateado, ya que representa la herramienta más valiosa del centro. Las complejas instalaciones y equipos que precisa el programa de usos se integran en la instalación sin apenas presencia exterior. Sobre cada patio interior, se proyecta una gran viga cajón que, en realidad, es un espacio descubierto para alojar equipos. Además, junto a dicho túnel, al oeste, se construye otro, tan alto como la construcción –doce metros–, que se extiende a lo largo de todo el frente y contiene la climatización y la alta tensión eléctrica, quedando la cubierta prácticamente despejada.
En el exterior, el edificio se amplía con un porche para los camiones y con una gran marquesina que cubre la entrada de visitas. Para destacar los tres accesos –invitados, personal y servicio– se recurre de nuevo a cajas rojas de esquinas curvas. Finalmente, se instalan tres tipos de iluminación exterior: perimetral, una parte fluorescente que destaca los tubos de acero y deja en segundo plano la fachada negra, combinada con cordones de leds que iluminan perimetralmente los cajones rojos de la misma; la del aparcamiento, con halogenuros metálicos, en la que se huye de homogeneidades y busca los claro-oscuros concentrando la luz en los árboles; y la de la marquesina y el porche de camiones, también de halogenuros metálicos, con focos empotrados en el suelo resaltando el plano del techo. La carta de colores empleada, rojo, blanco, negro, plata y gris, se basa en los corporativos del propio cliente.
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