La torre, de veinte plantas y ubicada en el vértice sudoeste hacia el bulevar, se configura a partir de un único núcleo de comunicaciones con seis viviendas por piso, mientras que los bloques lineales se organizan con cuatro y con dos viviendas por altura en las áreas centrales y tres en los vértices, de las que más de la mitad son de tres o cuatro dormitorios, con un desarrollo sencillo y una buena diferenciación entre la zona de día y la de noche.
Para posibilitar en ellas la doble orientación, condición imprescindible en este clima, se divide la manzana en tres edificaciones, tratadas como cuerpos aislados, y se trabaja en el diseño de la envolvente, generando remates “escalonados” que se van abriendo hacia el sur. Asimismo, se realza la torre, despegándola de los dos pabellones que se alinean con los laterales norte y este, cuentan con alturas variables –siete u ocho– y actúan como un cierre más contenido de la parcela en las zonas verdes y en el parque contiguo. Éstos, además, no se unen en sus plantas elevadas, liberando el vértice noreste, lo que posibilita abrir la manzana en todas las orientaciones y permite diferentes vistas cruzadas.
La planta baja actúa como zócalo común a las tres construcciones, uniéndolas y generando terrazas y cubiertas planas que se aprovechan para crear áreas vegetales gracias a un sistema de tipo aljibe. Estas plataneras verdes actúan de complemento del espacio libre central, espacio sin construcción y escalonado, lo que introduce luz natural y ventilación al sótano.
Tanto para garantizar las condiciones de soleamiento, como para configurarlas desde el punto de vista urbano, se juega con la distribución interior de las viviendas y con el diseño del perímetro de las mismas, articulando las fachadas en función de su ubicación y orientación. Así, las exteriores sin soleamiento se proyectan ventiladas con vidrios templados de color. A ellas dan los dormitorios con huecos iguales, que conforman la piel exterior de la manzana hacia las áreas verdes peatonales. Sin embargo, aquéllas con ganancia solar en invierno y las interiores se resuelven con terrazas-balcón corridos a lo largo de todos los paramentos donde se integran los invernaderos, zonas de captación solar pasiva orientados siempre al sur, y los tendederos cuyos vuelos permiten obtener el máximo soleamiento en invierno, a la vez que impiden el exceso en verano. Allí, vierten los estares y las cocinas, creando la imagen del interior de la manzana y de los exteriores hacia el sur y al vial rodado del bulevar.
[-]