Nos situamos hace trescientos millones de años. La tierra es un único continente rodeado por el océano de Panthalasa. Después de dispersarse en el paleozoico, las masas continentales, Godwana y Laurasia, vuelven a reunirse en el periodo Pérmico formando el continente de Pangea. El clima global se va haciendo mas cálido, acabando así con una glaciación que se había prolongado casi cien millones de años. Las rocas de arenisca luchan contra los glaciares por modelar el relieve. En el interior de este inmenso continente se abren profundas grietas por la que circula el agua dulce proveniente del deshielo glaciar. Son “cauces de vida” de donde surgirán nuevas especies biológicas y evolucionaran otras. Posteriormente, esta gran masa continental se irá dividiendo en partes que darán origen a los continentes y océanos actuales. Cada continente modificará su estado original adaptándose a las nuevas condiciones derivadas de la climatología y de su nueva posición en la esfera terrestre. Los ríos son testigos de primer orden de esta especialización. El ciclo del agua dulce hace posible la vida. El agua proveniente de los deshielos y de la lluvia correrá por los ríos hacia el mar donde volverá a evaporarse. El recorrido del río modelará el paisaje dejando huellas del pasado, y allá donde esté, las especies animales y vegetales podrán vivir, adaptarse y evolucionar.
Esta es la idea principal que se propone para el Acuario Fluvial Expo 2008: la exposición de la fantástica biodiversidad de los ríos del mundo mediante la divulgación de su origen, evolución, adaptación e influencia en el medio que los rodea: un escenario para observar la vida y la naturaleza. No se trata de exponer un mayor o menor número de especies fluviales vivas ordenadas según el río al que corresponden. Queremos mostrar que la vida surge de un único tronco común y que son las condiciones biogeográficas, el paso del tiempo, el clima, el terreno, y posteriormente el hombre, las que provocan la diversificación y construyen el paisaje.
Atendiendo a estos planteamientos, el edificio se configura mediante un espacio longitudinal central ocupado por un enorme acuario fluvial que simula el río primigenio, el cauce de la vida. Con una longitud de 40 metros, un ancho variable de entre ocho y cuatro metros y una altura de agua de nueve metros será, sin duda, el tanque fluvial más grande del mundo.
A ambos lados de este gran espacio, se sitúan naves cuadrangulares de 10 metros de altura, divididas horizontalmente en dos espacios, o con toda la altura, según el caso, que simulan los continentes una vez realizado el proceso evolutivo y de adaptación a un nuevo medio. Estas naves o platós contienen el recorrido expositivo sobre los ríos del mundo.
En la zona de acceso, lado norte del edificio, se sitúan los volúmenes arquitectónicos que contienen las distintas funciones complementarias (hall, sala de proyecciones, tienda, sala de exposiciones temporales, oficinas, etc), divididas en cuatro plantas. Dos ascensores situados en el hall permiten el acceso a la cafetería-restaurante situada en la cubierta y a la gran terraza panorámica al aire libre, que sirve como complemento al restaurante y en donde se realizan exposiciones temporales temáticas. Esta gran terraza se inunda con una lámina de agua de 35 centímetros de profundidad que permite numerosos juegos escenográficos y funciona como aislamiento térmico de la cubierta creando un microclima especial. Al llegar al borde de la edificación se provocan cascadas de anchos variables y con caída de 14 metros sobre otro estanque situado en la planta baja.
El resultado es un juego volumétrico arquitectónico que simula el dinamismo y rotundidad de la lucha de los elementos en la formación de los continentes y la importancia del ciclo del agua en la formación de la vida. Las fachadas de los volúmenes que contienen la exposición permanente simulan acantilados de rocas por los que caen cascadas, son los “paisajes de roca y agua”. Los volúmenes del hall y la tienda simulan un “glaciar de montaña” incrustado entre los volúmenes de la sala de proyecciones y la nave dedicada al río Ebro, que se tratan con elementos de arcilla cocida, la “tierra árida”. El “glaciar” se descompone por efecto del calor y forma el estanque en la cubierta, “el lago helado”. El agua de este estanque, tras realizar un recorrido y modelar un paisaje, cae por unas cascadas hacia el mar.
Las fachadas del tipo “acantilados de rocas” se resuelven con paneles de hormigón arquitectónico prefabricado aligerado, realizados con piedras naturales y simulaciones estratigráficas. Los volúmenes del tipo “glaciar” se resuelven con muros cortina sin perfilería de vidrio térmico blanco translúcido texturizado. Los cerramientos del tipo “tierra o arcilla” se resuelven con fachadas ventiladas revestidas con paneles cerámicos de grandes dimensiones.
Visitar un acuario siempre supone un viaje, una aventura. Es necesario crear desde el principio una “atmósfera mágica” que predisponga al visitante a una actitud idónea. La distribución de estancias, recorridos y comunicaciones deben permitir realizar un viaje virtual a través del espacio, el tiempo, las sensaciones y los conocimientos científicos de los espacios naturales que se muestran. Desde su acceso al edificio, el visitante debe sentirse inmerso en un mundo distinto, debe olvidarse del exterior.
El hall de acceso, de 15 metros de altura libre, se concibe como un gran espacio blanco con luz translúcida, sin vistas al exterior, el “gran glaciar”. Desde allí se puede elegir si realizar la visita a la exposición permanente, comprar en la tienda, ir a la sala de proyecciones o subir a la cafetería y restaurante para disfrutar de la exposición al aire libre de la terraza.
Los restantes espacios funcionales del edificio (tienda, sala de proyecciones, sala de exposiciones temporales, oficinas, cafetería restaurante, etc.) se resuelven en cuatro plantas en los volúmenes situados en el lado norte del edificio, junto a la calle configurada por la planta baja de la gran cubierta ajardinada que contiene los pabellones de los países y el Pabellón de España (nivel +201,4). El acceso a estos espacios se produce por una segunda entrada directa a los ascensores y escalera existentes en el hall, lo que permite el uso independiente de estos espacios, incluso cuando la exposición permanente esté cerrada.
De esta manera, el acuario fluvial que se propone queda configurado por una serie de volúmenes prismáticos con movimiento y cargados de simbología, incrustados entre dos grandes láminas de agua: el estanque superior y el inferior. El conjunto destacará del fondo que producen las formas curvas y paisajísticas de la gran cubierta ajardinada de los pabellones de los países y adquirirá singularidad como pabellón temático íntimamente ligado con el entorno natural. Su imagen pretende acercarse a un tipo de arquitectura sencilla, sostenible, divertida, elegante, cargada de contenido y respetuosa con el medio, anunciando el principio de una nueva época.
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