El encargo consistía en la reforma de un local como nueva oficina de la Caja de Arquitectos, cuyo programa exigía que albergara un patio de operaciones para situar la gestión operativa, varios despachos, una sala de reuniones y un área de descanso, además de un aseo y un cuarto de limpieza. Por otro lado, el primer objetivo de la propiedad consistía en que tuviera una apariencia de calidad, pero sin establecer pautas corporativas, ya que tenían total confianza en el desarrollo del trabajo de este equipo.
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El encargo consistía en la reforma de un local como nueva oficina de la Caja de Arquitectos, cuyo programa exigía que albergara un patio de operaciones para situar la gestión operativa, varios despachos, una sala de reuniones y un área de descanso, además de un aseo y un cuarto de limpieza. Por otro lado, el primer objetivo de la propiedad consistía en que tuviera una apariencia de calidad, pero sin establecer pautas corporativas, ya que tenían total confianza en el desarrollo del trabajo de este equipo.
Así, el proyecto pretende cumplir su necesidad funcional con cierta representatividad, reflejada en la sobriedad material para provocar una imagen unitaria, clara, atractiva y reconocible. Se trabaja también en la búsqueda de una obra de arquitectura fuera de las modas, donde la exquisita nitidez funcional, la expresividad de los materiales, el gusto por la sencillez formal y la pureza, así como el valor del espacio conformaran conceptos adjetivados con los que entender esta actuación.
La estructura del local establece una disposición razonable de las diferentes dependencias, situando los despachos, las salas de reuniones y el resto de las estancias cerradas en la mitad del recinto, donde la crujía se ensancha, conmutando a la misma y enfatizando, de esta manera, la escala, la profundidad y la proporción del espacio libre resultante, que se destina a patio de operaciones y a área vestibular.
Dos problemas añadidos influyeron en su configuración: por un lado, la colocación de las instalaciones y sus cuadros de mando en la fachada, ya que era la única posibilidad al no contar con ninguna servidumbre en los patios de manzana y querer evitar la solución clásica del falso techo con rejilla; y, por otro, la consecución de una entreplanta para albergar las piezas cerradas del programa absorbiendo la diferencia de rasante con la vía pública, para lo que se ejecuta un plano inclinado que resuelve este desnivel, aunque lo suficientemente tendido para que no se convierta en una rampa.
Dicho plano, junto con los diedros inclinados que alojan las instalaciones y sus cuadros de mando, define el punto de acceso y permite estirar la entrada de luz en el establecimiento.
El conjunto de elementos de la fachada se retranquea hasta donde acaba el propio material de revestimiento, ocultando el encuentro del cierre de vidrio y buscando que aparezcan significados los dos cuerpos de instalaciones ya mencionados.
Constructivamente, tres de los planos del espacio general se ejecutan con piedra de Campaspero cuadrada y de gran formato, cuya textura y disposición geométrica reflejan de forma nítida, austera y rotunda la volumetría del espacio. El cuarto plano se diseña de vidrio facetado, con el fin de aprovechar la luz natural proveniente de los dos lucernarios situados en el despacho de dirección y en la sala de reuniones, soslayando así soluciones poco deseables de transparencia o, por el contrario, de opacidad y de falta de luz.
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