El centro de salud se configura como una S que “ata” los restos de las dos murallas medievales existentes en el lugar, de manera que forman parte del proyecto conservando, e incluso potenciando, su protagonismo en el entorno.
Se desarrolla en una sola planta por motivos de gestión y circulaciones, configurándose como un volumen que se va trabajando, que se pliega y se horada buscando la máxima luz natural. Así, utiliza recursos como retranqueos a los que vierten la mayoría de los locales asistenciales y administrativos, con lo que se logra intimidad sin renunciar a la iluminación. No obstante, los espacios públicos, de espera y de circulación, así como la sala de usos múltiples vuelcan al exterior.
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El centro de salud se configura como una S que “ata” los restos de las dos murallas medievales existentes en el lugar, de manera que forman parte del proyecto conservando, e incluso potenciando, su protagonismo en el entorno.
Se desarrolla en una sola planta por motivos de gestión y circulaciones, configurándose como un volumen que se va trabajando, que se pliega y se horada buscando la máxima luz natural. Así, utiliza recursos como retranqueos a los que vierten la mayoría de los locales asistenciales y administrativos, con lo que se logra intimidad sin renunciar a la iluminación. No obstante, los espacios públicos, de espera y de circulación, así como la sala de usos múltiples vuelcan al exterior.
La construcción se conforma mediante una serie de pieles que se vuelven más opacas en dichos locales asistenciales para proporcionarles privacidad, aunque también se perforan con celosías para posibilitar las vistas veladas en las zonas más públicas. Se proyectan dos accesos: el de usuarios, que se localiza en el eje que alberga los servicios comunes y por el que se llega al centro a través del paseo peatonal; y el secundario (de servicio), ubicado en el límite norte de la parcela y que no interfiere con el anterior.
La conveniencia de diferenciar las distintas estancias para mejorar la asistencia y el control motiva una mimética configuración del edificio con respecto al organigrama. En él se distingue un cuerpo central que acoge los servicios comunes y a aquellas dependencias que necesitan un acceso más directo. Este núcleo se conforma como una separación natural entre los espacios internos y los externos. En definitiva, según este esquema se diseñan varias áreas. En primer lugar, la de entrada desde la que se controla el inmueble y de la que parten las circulaciones; aquí también se localiza la recepción y administración, junto con el archivo general. A continuación, la asistencial, que consiste en dos apéndices separados por el vestíbulo: uno más público donde se distribuyen las consultas de medicina general, pediatría y sala de espera con la muralla medieval como mural de fondo; y otro más privado para la atención a la mujer o los servicios veterinarios, ubicado en el punto más cercano a la residencia.
La zona administrativa, que alberga los despachos, se sitúa en una esquina más íntima, en el ángulo sureste del centro. Cuenta con acceso restringido y dispone de aseos, dormitorios para guardias, cuarto de estar y sala de reuniones. Las instalaciones y el almacén se emplazan al norte, en la parte más reservada, y allí encontramos tanto las estancias de almacenaje, como los oficios de limpio y sucio, el recinto de limpieza y basuras y los cuadros eléctricos. Finalmente, se proyecta un espacio exterior en torno al cual se desarrolla el edificio. De carácter más público, configura la entrada al mismo y a él vuelcan las zonas de espera. Se pretende que se convierta en un lugar amable y relajante, de bajo mantenimiento, cubierto por plantas aromáticas como el tomillo o la lavanda, pero que también permita la circulación de ambulancias.
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