El entorno se corresponde con una arquitectura de los años 70 en un barrio periférico de Pamplona, lo que nos lleva a proyectar un edificio longitudinal que responda a la dirección de la calle Ostoki y que no interfiera en los bloques próximos. No obstante, dicho esquema longitudinal se rompe con el cuerpo central de dos alturas y bajocubierta que enfatiza la entrada y coincide con el espacio vestibular.
La idea principal se basa en la creación de volúmenes rotundos de ladrillo, con una apertura controlada de huecos en los alzados orientados a la calle mediante un rasgado que no fracture el carácter “másico” que se quiere lograr en la edificación. Esta “ley” sólo se ve alterada en la fachada a la que dan las consultas, donde se crean dos grandes lienzos enmarcados por pantallas de hormigón. Dentro de estos cajones, se abre un amplio muro cortina cuya privacidad, así como el control del soleamiento están garantizados por la superposición de unas persianas orientables y elevables de aluminio.
El ladrillo se complementa con las cubiertas planas de grava que, al no sobresalir con respecto a las construcciones principales, enfatizan el carácter longitudinal del inmueble. También se utiliza zinc en las cubiertas, aluminio en las carpinterías y celosías de las consultas.
El centro se compone de sótano, en una parte, planta baja, primera y bajocubierta. El área asistencial general se encuentra en la baja y se organiza a través de un pasillo que, después de dar acceso a los aseos, se abre para albergar las zonas de espera frontales a urgencias, la sala de extracciones y cirugía, las consultas de atención primaria y, por último, el despacho del trabajador social. Al fondo, se encuentra la salida de emergencia. Pediatría, también situada aquí, tiene una organización similar a atención primaria y cuenta con seis consultas, un aseo y un pequeño oficio.
Salud mental dispone de una entrada independiente. Tanto a través de una escalera, como por el ascensor se llega a la planta primera, donde se desarrolla su programa completo. En el vestíbulo se sitúan la recepción, tres puntos de espera y los aseos, así como las salas de extracciones y de metadona. Las consultas tienen la misma configuración que las de atención primaria, aunque de dimensiones más reducidas para ampliar el pasillo, que se ilumina cenitalmente a través de un lucernario y que, al disponer de suelo de vidrio, permite el paso de luz a la planta baja. Una vez atravesada el área estrictamente asistencial, se llega a la biblioteca, al oficio de descanso y a los vestuarios de los trabajadores.
El vestíbulo principal también conduce al sótano. De las estancias existentes en este nivel, la única que puede ser utilizada por el público es la de usos múltiples. Además, cuenta con un patio que aporta luz y ventilación, así como la evacuación en caso de incendio. Ese mismo vestíbulo lleva a la zona de trabajadores, comunicada con la planta baja por un gran hueco iluminado cenitalmente mediante un lucernario abierto en cubierta.
[-]