Cuatro espacios conforman el centro de investigación de la lengua: administración y dirección, que engloba los despachos, los puestos de trabajo y el archivo; investigación, con una estancia para los becarios y el personal; almacenamiento de libros, directamente relacionado con la anterior, pero que por su tamaño se trata como independiente; y la sala de usos múltiples, que se utilizará tanto por el personal, como por los investigadores eventuales, así como en charlas o conferencias por personas ajenas al centro.
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Cuatro espacios conforman el centro de investigación de la lengua: administración y dirección, que engloba los despachos, los puestos de trabajo y el archivo; investigación, con una estancia para los becarios y el personal; almacenamiento de libros, directamente relacionado con la anterior, pero que por su tamaño se trata como independiente; y la sala de usos múltiples, que se utilizará tanto por el personal, como por los investigadores eventuales, así como en charlas o conferencias por personas ajenas al centro.
Se pretende que la entrada –acceso y entreplanta– tenga, por un lado, cierto carácter representativo y, por otro, que configure un espacio para divulgar la actividad que allí se lleva a cabo mediante paneles explicativos o proyecciones, de modo que también puedan acercarse los escolares o los visitantes del monasterio. En la planta primera se encuentra la biblioteca, auténtico corazón del centro, con un pequeño cuarto para la clasificación y la reparación de los volúmenes almacenados y un área de microfilmes. En la segunda, en el ala del cura, se desarrolla la función investigadora y, en el claustro de Santa Rita, la de administración y dirección. Al fondo, se ubica la sala de usos múltiples para los actos del día a día como seminarios, reuniones, convenciones..., manteniendo el salón de la lengua para los eventos de gran relevancia. La bajocubierta se recupera como complemento de la biblioteca ya que, al quedar completamente diáfana, podrá albergar en el futuro un almacén de archivos compactos para libros.
En cuanto a los criterios compositivos, al tratarse de una intervención que no afecta al aspecto exterior del edificio poca cosa se ha podido realizar. La elección de los materiales busca una clara diferenciación entre lo existente y lo nuevo. También se recupera y se deja vista la totalidad de la estructura de madera del claustro de Santa Rita, por ser un claro ejemplo de la forma de construir cubiertas en la época y por su innegable capacidad expresiva. La decisión de eliminar parte del forjado de la entreplanta consigue que ésta se comunique con la baja, conformando un espacio más acorde con lo que debería ser la entrada a un centro internacional de investigación. Por su parte, en la biblioteca se pretende recrear la del monasterio, con sus dos niveles de circulación para alcanzar los libros, sus paredes completamente revestidas de estanterías de madera y sus entradas laterales de luz. Asimismo, entre otras actuaciones, se recupera y recoloca la teja original, se mantienen las geometrías exteriores de las cubiertas con sus limatesas y limahoyas, se devuelve a su estado primitivo el muro sur de la iglesia, así como la ventana que en él había y, tras el hallazgo de los pavimentos originales de barro cocido bajo el claustro de Santa Rita, se restauran las piezas y se recolocan en una zona de escaso tránsito: la cúpula del muro sur de la iglesia.
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