Junto a los humedales de Salburua que integran el anillo verde de Vitoria-Gasteiz, se intenta diseñar un edificio que vaya fundiéndose con su entorno. Arranca con unas formas de tierra que sirven de gradas o solarium y se transforman en unas arquitecturas semienterradas y, finalmente, en el volumen principal con una cubierta vegetal creándose, de este modo, unas construcciones ligadas a la inercia del terreno y que mantienen el manto existente. Así pues, se consigue incorporar el bloque en el paisaje y reducir de manera considerable el sobrecalentamiento propio de las cubiertas duras.
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Junto a los humedales de Salburua que integran el anillo verde de Vitoria-Gasteiz, se intenta diseñar un edificio que vaya fundiéndose con su entorno. Arranca con unas formas de tierra que sirven de gradas o solarium y se transforman en unas arquitecturas semienterradas y, finalmente, en el volumen principal con una cubierta vegetal creándose, de este modo, unas construcciones ligadas a la inercia del terreno y que mantienen el manto existente. Así pues, se consigue incorporar el bloque en el paisaje y reducir de manera considerable el sobrecalentamiento propio de las cubiertas duras.
Las secciones responden a la orientación del pabellón en dos sentidos. En primer lugar, al entorno físico llevándolo hacia el terreno en los muros que dan al parque y abriéndose hacia Buesa Arena en el contrario, lo que reduce su impacto visual y genera un frente representativo y urbano para la entrada. En segundo, la cubierta responde al camino del sol con unos vuelos importantes hacia el sur para reducir el sobrecalentamiento de las zonas de gimnasio, wellness y restaurante en verano y sin vuelo hacia el norte para maximizar la luz natural de la pista de hielo y de las oficinas. En el área de piscina se aprovechan las ganancias naturales para conseguir un ambiente óptimo, con una protección solar incorporada en el vidrio.
Sobre cinco temas principales –pista polideportiva y de hielo, piscinas, zona social y centro de rehabilitación–, se crea una arquitectura de formas libres que responde a su compleja funcionalidad. La entrada se produce entre los volúmenes de la pista polideportiva y la de hielo a través de una plaza en la planta baja. Desde aquí parten también las entradas a ambas actividades y al centro de rehabilitación, con un horario independiente. De este modo, funciona como un edificio aparte y la pista de hielo podría desarrollarse como centro de ocio, además de acoger competiciones con público sin interferir en la ciudad deportiva.
El vestíbulo permite llegar a los espacios deportivos a través de una recepción amplia o subir a la planta primera, más pública, desde donde se va al graderío. Ambas pistas admiten su uso para competiciones, para lo cual están equipadas con gradas telescópicas en toda la altura de los vestuarios.
Asimismo, en la entrada se llevan a cabo actividades anejas de club social, peluquería y merchandising.
En el nivel inferior se ubican los usos puramente deportivos, sirviendo la superficie entre ellos para albergar los vestuarios y los almacenes. La zona de piscinas se conecta con los vasos exteriores, permitiendo su funcionamiento conjunto. Aquí también se encuentra el spa y las dependencias de estética y relax, con acceso directo desde el vestíbulo, sin pasar por los vestuarios. Desde ellos, se llega a los usos al aire libre
piscinas de verano, solarium y canchas polideportivas y de pádel. La sur, desprovista de edificación, conduce al parque, que se integra en la propia ciudad deportiva del Baskonia.
En la planta primera se sitúan los gimnasios, la zona social y junto a ella, abrazando la doble altura de las piscinas, el restaurante.
Un tema común de todos estos espacios es la transparencia, ya que se desarrolla un programa complejo con una circulación sencilla
desde cualquier punto se pueden ver las distintas dependencias para que el
usuario siempre se sienta ubicado y sin sensación de pasillos y lugares cerrados.
Finalmente, se ejecutan tres tipos de cubiertas
ajardinada para los volúmenes principales, de aluminio reciclado para el central y los picos frontales e invertida de grava o gres para los vestuarios de la pista de hielo. En cuanto a las fachadas, éstas se resuelven con dos sistemas según su ubicación
sándwich de aluminio reciclado en las laterales y muro cortina en la entrada y la piscina cubierta. En el alzado principal, el acabado de los cristales varía de tono caracterizando los distintos usos del edificio
un vidrio esmaltado mezclado con unos paños con butiral para conseguir una mayor transparencia desde el interior, que busca un lenguaje de color pixelado y evoca recuerdos del entorno.
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