Se entiende que el lugar dicta las reglas del juego. El edificio quiere ser un volumen compacto que ordena el programa de necesidades, creando diferentes espacios adaptados al uso docente y atendiendo a las circunstancias topográficas, ya que resuelve el cambio de altura entre las calles Nestares y Panzares, desnivel que se recoge y utiliza para solucionar la separación física y necesaria entre escolares y tráfico rodado.
De este modo, el conjunto se estructura en tres bloques. Uno de planta baja y dos alturas, paralelo a Panzares y elevado sensiblemente sobre la rasante del paseo para solventar el mencionado desnivel; y transversalmente, los otros dos: el de educación infantil y el gimnasio-polideportivo cubierto paralelo al anterior, ambos en planta baja, aunque el segundo se rehunde ligeramente con el fin de evitar una presencia excesiva en el entorno. Estos volúmenes y su ubicación en la parcela generan cuatro espacios vacíos que se cualifican en patios de juegos y de acceso peatonal y de vehículos.
La disposición de los tres origina un gran lugar de estancia interior, dominado y estructurado por el gimnasio, elemento delicado dentro del programa, ya que articula el conjunto cobrando protagonismo tanto en la presencia exterior, como en el orden interior. En torno a él, se crea una lonja de entrada, así como los diferentes porches, zonas ajardinadas y arboladas, áreas de juegos y pistas polideportivas. El estacionamiento (33 plazas) se desarrolla en el nivel –1, de manera que los vehículos quedan prácticamente ocultos desde el interior del centro.
Asimismo, educación infantil se proyecta con un gran vestíbulo, un lugar porticado, un soportal, que permite el disfrute recíproco de la vida urbana y docente prolongándose en un gran porche cubierto. Se organiza en tres niveles, uno de relación (estancias comunes, vestíbulo, secretaría, biblioteca, comedor...) en la planta de acceso; y otros dos de formación (aulas, seminarios, clases específicas, despachos, etc.) en la primera y segunda. También se realiza un reducido semisótano para las instalaciones, las calderas, el aljibe, etc. El interior se ordena con una secuencia de tres núcleos de comunicación vertical, dispuestos y alineados en la crujía sur, que se completa con los aseos y los cuartos de instalaciones.
En la composición y construcción de los alzados, se considera fundamental el compromiso con el lugar y con los valores ambientales de escala y textura del entorno. Un material básico: la fachada ventilada cerámica, de textura y color adecuado que, junto al vidrio y los perfiles de las carpinterías de aluminio texturizado en acero, rematan su presencia externa. Se disponen como grandes lienzos de losas con junta abierta al exterior y sellado interior. La norte se diseña con un muro cortina de aluminio, cuyo cerramiento se construye con vastas superficies de vidrio horizontales.
Educación infantil se concibe como una simple losa de hormigón blanco, levantada sobre esbeltos pilares metálicos que conforman la fachada. Los paramentos verticales son acristalados y la protección del sol se soluciona con el vuelo de la losa de cubierta. El gimnasio se plantea como una construcción sencilla con muros de hormigón blanco armado, que servirá de contención de tierras en la base y soporte de la estructura ligera de la cubierta.
[-]