Como punto de partida, la singular ubicación del edificio. Un importante nudo de comunicaciones rodadas, punto de encuentro entre la carretera a Francia a través de los túneles próximos, la variante norte comarcal y la de Burlada. Un lugar visible desde el dinamismo del vehículo, un emplazamiento continuamente acariciado por el tráfico de su alrededor.
El solar se encuentra en un polígono comercial y administrativo, con forma triangular y bordes redondeados por los viarios contiguos. A su vez, el propio solar acentúa su posición de proa reiterando esa forma triangular, también contorneado por curvas, excepto los límites rectilíneos con las parcelas comerciales colindantes.
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Como punto de partida, la singular ubicación del edificio. Un importante nudo de comunicaciones rodadas, punto de encuentro entre la carretera a Francia a través de los túneles próximos, la variante norte comarcal y la de Burlada. Un lugar visible desde el dinamismo del vehículo, un emplazamiento continuamente acariciado por el tráfico de su alrededor.
El solar se encuentra en un polígono comercial y administrativo, con forma triangular y bordes redondeados por los viarios contiguos. A su vez, el propio solar acentúa su posición de proa reiterando esa forma triangular, también contorneado por curvas, excepto los límites rectilíneos con las parcelas comerciales colindantes.
En un principio, el edificio apostó por una respuesta asimétrica, ligado primordialmente a la ronda. La incorporación del usuario principal, como más adelante se señalará, lo encaminó a un volumen homogéneo en su concepción, destinado a usos unitarios predominantes. El conocimiento y la ejecución previa de los pabellones comerciales limítrofes confirmó la propuesta de un bloque autónomo, resuelto en sí mismo y renunciando a su encuentro adosado con los vecinos. El perímetro de ocupación se desenvuelve con aparente libertad, siempre dentro de los límites máximos, y dejando para los accesos a los sótanos, las áreas de carga, las instalaciones o para los pavimentos una parcela sin ocupar.
La planta baja es un contenedor vacío que, posteriormente, será equipado por una superficie comercial de alimentación con vinculación a los aparcamientos del primer sótano. La primera, un local para oficinas que dispondrá, asimismo, de plazas de garaje en el segundo nivel. De este modo, se diseña un volumen de marcada horizontalidad, que exhibe la superposición de usos con un tratamiento diferenciado y casi contrapuesto entre la planta baja y la primera: opacidad frente a transparencia y diferencia de dimensiones y de escala entre ambas alturas. En coherencia con este planteamiento, la entrada de la baja se lleva a la proa del solar para aumentar su visibilidad y la de la superior, a la fachada de la ronda independizando ambos accesos. La rampa de los garajes se sitúa en la parte trasera, así como un muelle de carga y descarga.
Su materialización formal no deja de ser una interpretación de los ecos del propio lugar y de las circunstancias, no tanto materiales, que lo rodean y que han perfilado su destino final. Se exige que la planta baja sea un contenedor opaco, salvo las imprescindibles puertas que se enfatizan. La directriz curvilínea y su opacidad inducen a un cerramiento de mera piel exterior, sin exigencias termo-acústicas, escamas metálicas que resuelven íntegramente todo el contorno. Una cierta vocación “aerodinámica” del edificio, expuesto a las inclemencias climatológicas. La primera, retranqueada por su menor edificabilidad, es un espacio diáfano para uso administrativo, totalmente acristalado mediante piezas moldeadas, adaptables también a la directriz curvilínea. Todo ello sobre un basamento de pavimento continuo de aglomerado asfáltico que pretende recoger, de la forma más sucinta, la colocación de esta nueva construcción en su posición urbana.
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