El proyecto del recinto general de la Expo 2008, su urbanización y la concepción de la edificación que albergará el grueso de la parte expositiva, como los pabellones internacionales y los de las comunidades autónomas, supone un importante reto desde varios puntos de vista.
En primer lugar, su carácter “internacional” supone asumir el formato específico del BIE, que implica diseñar bajo un mismo concepto edificatorio los pabellones de exhibición entendiendo el carácter unitario de la intervención, de tal manera que se abre la oportunidad de legar a Zaragoza un complejo edificado digno e integrado con su entorno natural.
Por otro lado, la ocasión de proyectar el recinto de manera que, pasada la Expo y con las menores interferencias posibles, el conjunto pueda ser dedicado al sector terciario, pudiendo crear, completar y consolidar una interesante zona de la ciudad.
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El proyecto del recinto general de la Expo 2008, su urbanización y la concepción de la edificación que albergará el grueso de la parte expositiva, como los pabellones internacionales y los de las comunidades autónomas, supone un importante reto desde varios puntos de vista.
En primer lugar, su carácter “internacional” supone asumir el formato específico del BIE, que implica diseñar bajo un mismo concepto edificatorio los pabellones de exhibición entendiendo el carácter unitario de la intervención, de tal manera que se abre la oportunidad de legar a Zaragoza un complejo edificado digno e integrado con su entorno natural.
Por otro lado, la ocasión de proyectar el recinto de manera que, pasada la Expo y con las menores interferencias posibles, el conjunto pueda ser dedicado al sector terciario, pudiendo crear, completar y consolidar una interesante zona de la ciudad.
En tercer lugar, la creación de una fuerte identidad en el concepto arquitectónico y urbanístico manejado mediante la introducción de una gran cubierta ecológica, que dota de imagen y coherencia a la actuación a la vez que recupera el entorno verde y natural del meandro de Ranillas.
Agua y desarrollo sostenible, son a la vez los conceptos inspiradores de todo el proyecto. Requisitos medioambientales aplicados al diseño de la arquitectura y las instalaciones, sugerencias de la naturaleza tales como el agua, las riberas, la vegetación, las condiciones inmejorables del entorno, la relación física con el río Ebro y la relación y presencia visual de la Basílica del Pilar como icono de Zaragoza, se convierten en línea argumental sobre la que se basa el proyecto, trascendiendo los límites de la técnica para compaginar y enriquecer conceptos tales como el ocio, la diversión, la sostenibilidad, hacer ciudad, relacionarse, trabajar, etc.
La adopción de formas orgánicas es otro de los aspectos más relevantes, ya que están continuamente inspiradas en la fluidez del líquido elemento asociada al mismo concepto de búsqueda de espacios exteriores continuos, fluidos y más amables e interesantes, recordando de alguna manera las formas generadas por el agua en la naturaleza.
Los espacios exteriores y la cubierta verde, dado que la Expo necesitará de una enorme amplitud en el diseño de los espacios exteriores, se convertirán en los grandes protagonistas donde los visitantes se relacionarán, descansarán y disfrutarán de diferentes espectáculos tanto diurnos como nocturnos. Estos espacios serán el nexo de unión con el río y con el resto de actuaciones que completarán el recinto expositivo. El cuidado en el diseño y proporción de los mismos, la adecuada elección de los materiales, los diferentes grados de confort, sombra, microclima y relación con el agua, son los objetivos tenidos en cuenta en el diseño de las diferentes áreas proyectadas.
La cubierta ecológica, entendida aquí como uno de los principales espacios exteriores, es clave para la comprensión de todo el recinto proyectado. Su concepto estructural, las formas orgánicas sugeridas, los espacios públicos que protege y a los que da cobijo, la recuperación de la vegetación natural existente, su contribución al ahorro energético con la implantación de paneles solares y fotovoltaicos y la protección de la radiación directa del sol, son aspectos tenidos en cuenta a la hora de proyectarla. En su diseño se han tenido en cuenta el equilibrio entre la protección directa de la radiación solar durante el periodo Expo y la iluminación natural para las fachadas del periodo “post-expo”.
Desde el punto de vista funcional, se atiende a las necesidades propias de los pabellones de participantes, intercalando entre ellos los restaurantes y las dotaciones de servicios necesarias para satisfacer la demanda. El diseño empleado está basado en criterios de flexibilidad que permiten cualquier disposición prevista y no prevista a lo largo del tiempo, incorporando además la necesaria respuesta para la futura demanda de usos de oficinas una vez finalizada la Exposición Internacional.
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