Contamos con una parcela que, desde nuestro punto de vista, reúne cualidades contradictorias. De un lado, está despejada, bien soleada y comunicada, además de disfrutar de una amplia zona verde y peatonal contigua que, a su vez, separa el solar del intenso tráfico de la carretera. Sin embargo, su relación con Burlada es más bien marginal y periférica, debido a su posición respecto a la casa de cultura que la convierte en una “trasera” respecto al centro de la ciudad. De los otros tres lados, dos lindan con terrenos dotacionales y el tercero, más amplio, con un parque perimetral. Estas consideraciones nos animaron a proponer un edificio de espaldas al centro cultural, buscando la mejor orientación junto con espacios libres y soleados.
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Contamos con una parcela que, desde nuestro punto de vista, reúne cualidades contradictorias. De un lado, está despejada, bien soleada y comunicada, además de disfrutar de una amplia zona verde y peatonal contigua que, a su vez, separa el solar del intenso tráfico de la carretera. Sin embargo, su relación con Burlada es más bien marginal y periférica, debido a su posición respecto a la casa de cultura que la convierte en una “trasera” respecto al centro de la ciudad. De los otros tres lados, dos lindan con terrenos dotacionales y el tercero, más amplio, con un parque perimetral. Estas consideraciones nos animaron a proponer un edificio de espaldas al centro cultural, buscando la mejor orientación junto con espacios libres y soleados.
Por su uso, el volumen se diseña bastante cerrado en sí mismo, con unos límites protegidos por muros opacos de ladrillo caravista de casi tres metros, pero con transparencias interiores que permiten visualizar entre sí las estancias y las zonas de juego. Estas últimas son las únicas que relacionamos con el exterior por medio de un hueco rasgado de un metro de altura a lo largo del muro, lo que posibilitará a los más pequeños a ampliar visualmente su lugar de recreo con esa superficie contigua. La forma del centro es tan esquemática como su funcionamiento: un cuerpo alto correspondiente al acceso, a la sala de usos múltiples y a la circulación principal, al que se adosan tres alas que alojan las áreas de niños. El primero dispone de iluminación a través de lucernarios verticales, mientras que las dependencias infantiles tienen una sección de cubierta inclinada que aporta luz y ventilación diversas.
Así pues, en el lado más desfavorable de la escuela planteamos un límite claro mediante un muro de forma sinusoide, que caracteriza e identifica al edificio y en el que se apoya la circulación principal en dirección al parque. Dicho muro se convierte en “principio y fin”, desarrollándose desde el vestíbulo, en uno de sus extremos, hasta la salida de emergencia en el opuesto. Además, ordena y dirige los recorridos, convirtiéndose en la referencia básica. Al margen de la principal, existe otra entrada de servicio y de personal.
Finalmente, construimos tres alas paralelas y perpendiculares al muro que organizan las aulas por edades o por grupos lingüísticos, al tiempo que aglutinan todos los espacios educativos y anejos (clases, descanso, baños y talleres). Esta disposición provoca un esquema con tres patios diferentes que estructuran las superficies de juego. Éstas se conectan entre sí junto al muro curvo de cierre, donde se ubican otras cubiertas.
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