El Ayuntamiento de Logroño recupera la Casa Cuna con un doble objetivo: rehabilitar un edificio patrimonial muy ligado a la historia de la ciudad y cubrir el servicio de atención educativa de niños de 0 a 3 años, cada vez más demandado. Los trabajos consisten en intervenir, pero manteniendo la fachada original y su configuración básica –dos patios de luces que lo dividen en tres crujías–. Así, se destinan las tres primeras plantas a escuela infantil y la bajocubierta a zona de servicios y de personal del centro. En la trasera, se elimina el edificio auxiliar, liberando todo el espacio para utilizarlo como lugar de juegos. En el interior, se conservan los dos patios, mientras que el núcleo de comunicaciones se sitúa en la parte central.
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El Ayuntamiento de Logroño recupera la Casa Cuna con un doble objetivo: rehabilitar un edificio patrimonial muy ligado a la historia de la ciudad y cubrir el servicio de atención educativa de niños de 0 a 3 años, cada vez más demandado. Los trabajos consisten en intervenir, pero manteniendo la fachada original y su configuración básica –dos patios de luces que lo dividen en tres crujías–. Así, se destinan las tres primeras plantas a escuela infantil y la bajocubierta a zona de servicios y de personal del centro. En la trasera, se elimina el edificio auxiliar, liberando todo el espacio para utilizarlo como lugar de juegos. En el interior, se conservan los dos patios, mientras que el núcleo de comunicaciones se sitúa en la parte central.
La nueva escuela dispone de dos accesos: el principal por la plaza Alférez Provisional al mismo nivel de la rasante; y una salida secundaria de emergencia por la calle Saturnino Ulargui. El primero desemboca en el vestíbulo, donde se ubica un mostrador para la recepción de los alumnos y un cuarto para los carritos, así como un aseo adaptado para minusválidos. Desde aquí se llega, a través del pasillo-distribuidor, a las tres aulas de los niños de menor edad situadas en el lado derecho.
La más próxima a la entrada se destina a los menores de un año (máximo ocho cunas) y está dotada de una sala de cambio y una biberonería. En la última crujía se ubican los pequeños de entre uno y dos años, separados por un baño con acceso desde ambas aulas y desde el pasillo-distribuidor.
Debido a la escasez de espacio en el edificio original y aprovechando la elevada altura de la planta baja, se utilizan los patios emplazando en el primero la sala de cambio y la biberonería y en el segundo, las calderas. Los niveles superiores se alcanzan a través de un nuevo núcleo de comunicaciones, escalera y ascensor, situado en la crujía central. En la primera y segunda se encuentran las cuatro aulas de dos a tres años, dos por altura, con una distribución similar. Éstas se disponen en los dos extremos, con ventilación e iluminación directa al exterior. En la segunda crujía, entre el primer patio y el núcleo de comunicaciones, se distribuye la sala de psicomotricidad en el primer piso y la de juegos en el segundo, ambas pensadas para poder utilizarse de forma alternativa como área de descanso, mientras que en la tercera se ubican las estancias de usos múltiples que se usarán como comedor. La última altura se destina a los servicios y a las dependencias de personal. En la primera crujía, entre la fachada principal y el primer patio, se desarrolla el núcleo administrativo, que incluye una secretaría, un despacho de dirección y una tutoría, en la segunda los dos vestuarios de los trabajadores y en la tercera, la cocina, justo encima de los comedores, con un montaplatos que comunica las tres zonas.
A continuación, se proyecta un cuarto para la limpieza y la lavandería. Finalmente, en la parte posterior se prevé un espacio para los profesores.
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