La propiedad deseaba complementar los servicios de hostelería que ya ofrecía con un hotel de cuatro estrellas por lo que, tras un estudio de viabilidad, se diseña un volumen de 47 habitaciones dobles (cinco de ellas de carácter especial para prestar una atención más variada) y un aparcamiento descubierto en la parte baja de la parcela, con el fin de aprovechar su orientación sur y las inmejorables vistas al campo de golf. Además, se utiliza el desnivel existente para ubicar el acceso en el punto situado más al este (donde se unen la entrada superior desde el castillo y la del parking reservado) y construir un sótano destinado a bar, a estar ocasional y a sala de reuniones, charlas o pequeños congresos. El resto de su superficie es de uso restringido o está reservado para otros menesteres (gimnasio, zona termal-relax, casino...).
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La propiedad deseaba complementar los servicios de hostelería que ya ofrecía con un hotel de cuatro estrellas por lo que, tras un estudio de viabilidad, se diseña un volumen de 47 habitaciones dobles (cinco de ellas de carácter especial para prestar una atención más variada) y un aparcamiento descubierto en la parte baja de la parcela, con el fin de aprovechar su orientación sur y las inmejorables vistas al campo de golf. Además, se utiliza el desnivel existente para ubicar el acceso en el punto situado más al este (donde se unen la entrada superior desde el castillo y la del parking reservado) y construir un sótano destinado a bar, a estar ocasional y a sala de reuniones, charlas o pequeños congresos. El resto de su superficie es de uso restringido o está reservado para otros menesteres (gimnasio, zona termal-relax, casino...).
El vestíbulo, la recepción, las estancias de estar, el bar y el comedor se emplazan en la planta baja. Las habitaciones se alinean a lo largo de una galería de distribución, que recorre longitudinalmente todo el bloque y conforman la fachada sur del hotel. La apertura de un patio interior permite separar dicha galería, darle cierto grado de privacidad y abrir el bar y el comedor a un espacio exterior tranquilo. Al oeste, se localizan cinco habitación dúplex de carácter singular con un servicio superior. La primera y segunda altura repiten ese mismo esquema funcional con habitaciones ubicadas en el frente sur, a lo largo de una galería que discurre paralela al norte, e iluminadas por una gran celosía que se erige sobre el porche de la planta baja.
Un objetivo de este proyecto estriba en que el hotel, aun poseyendo su propia personalidad y adecuándolo a su uso, mantenga similitudes formales y materiales con el edificio del restaurante. De este modo, se diseña como un volumen apaisado a modo de zócalo medieval, aposentado en la parte sur de la ladera ajardinada que rodea al complejo. En el alzado norte, que se divisa desde el castillo, surgen cuerpos sencillos y contundentes con un gran acristalamiento decorado que proporciona luz y vistas y se enmarca entre dos torreones: el de la escalera principal, revestido de madera de cedro americano; y el de servicio, de piedra de mampostería.
La entrada se produce a través de una hendidura vertical, también acristalada, entre un gran muro curvo de piedra, que contiene el jardín principal del palacio, y el torreón de cedro. Al oeste se emplazan, en primer plano y clavados en la ladera, cinco bloques ortogonales de aplacado de piedra, incluso en la cubierta, que albergan esas dependencias singulares. Tras ellas, en un pabellón horizontal, ortogonal, aplacado en piedra y con una alta densidad de huecos se encuentran el resto de habitaciones, todas ellas con vistas al campo de golf y con el máximo soleamiento posible. Los ventanales se rehunden en la fachada, creando unas pequeñas terrazas que se abren al paisaje.
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