El hotel está formado por dos unidades diferenciadas: un bloque de acceso y las plantas primera y segunda de un antiguo hostal, que se reforma. En el primero se distribuyen la entrada, los espacios de ocio, las comunicaciones verticales y las áreas de servicio, mientras que en el viejo edificio se emplaza la zona de alojamiento. De este último, se conserva la cubierta de cerchas metálicas, aunque se aísla y se reviste con teja.
El volumen de acceso tenía como elementos de interés la fachada de sillería de piedra, el calado y la escalera, cuya conservación fue la premisa de la rehabilitación, así como su homogenización con los forjados el inmueble contiguo.
[+]
El hotel está formado por dos unidades diferenciadas: un bloque de acceso y las plantas primera y segunda de un antiguo hostal, que se reforma. En el primero se distribuyen la entrada, los espacios de ocio, las comunicaciones verticales y las áreas de servicio, mientras que en el viejo edificio se emplaza la zona de alojamiento. De este último, se conserva la cubierta de cerchas metálicas, aunque se aísla y se reviste con teja.
El volumen de acceso tenía como elementos de interés la fachada de sillería de piedra, el calado y la escalera, cuya conservación fue la premisa de la rehabilitación, así como su homogenización con los forjados el inmueble contiguo.
Se distribuyen cinco dormitorios –dos de ellos adaptados para minusválidos– en la planta baja y tres más en la primera y segunda. Asimismo, en la baja y en el sótano se disponen las estancias de uso público y social, la recepción, varias salitas y una cocina pequeña para desayunos. En el semisótano se ubica la sala de catas y dos locales para maquinaria.
La decoración interior
Cuando nos encargaron este proyecto, nos encontramos con unos promotores que tenían clara una cosa: ofrecer un hotel vinculado al enoturismo.
Aunque las características del edificio, el entorno y la premisa de la propiedad nos pudieran llevar a una decoración “rústica tradicional”, huimos de este concepto sin renunciar a ofrecer un ambiente cálido. Para ello, tratamos de mantener la personalidad de la construcción, por una parte, utilizando los materiales tradicionales de manera actual e introduciendo otros contemporáneos, por otra, para conseguir de este modo un resultado mucho más interesante.
En las zonas de paso, pretendimos interrumpir la perspectiva interminable que nos ofrecían alzando visualmente las puertas hasta el techo y empotrando apliques en los muros. Se realizan fotografías del lugar o relacionadas con el vino y se colocan, en gran formato, presidiendo las habitaciones y distinguiéndolas también con el color aplicado en las paredes, dejando que el pavimento y el amueblamiento, hecho a medida, contribuyan a unificar el espacio.
En los comedores y en la recepción conservamos los elementos estructurales como la piedra de sillería, las vigas de madera y el hormigón. En cuanto al mobiliario –parte del cual se hace a medida–, está realizado en hierro y madera. Destaca el mostrador de la recepción, construido in situ en madera de roble y diseñado para evocar una cuba de vino. Con la iluminación general, creamos ambientes cálidos y realzamos volúmenes empleando empotrables y proyectores halógenos, que favorecen los efectos de luces y sombras, y ocultando luminarias fluorescentes en el techo y en bancos para obtener iluminación ambiental. En las habitaciones se colocan lámparas de luz difusa, que crean un mayor confort.
Finalmente, realizamos la imagen corporativa, aplicándola al rótulo de entrada, a la señalética de los interiores y a la papelería.
[-]