El proyecto responde a las necesidades programadas por el instituto, mejorando sensiblemente sus instalaciones y los equipos médicos, así como los espacios de trabajo y la estancia de los pacientes.
El edificio posee cinco plantas, tres emergentes y dos bajo rasante. De ellas, tres (baja, primera y -1) están destinadas a asistencia, tratamientos, intervenciones y práctica médica; la segunda a hospitalización con 52 habitaciones dobles; y, finalmente, la -2 a aparcamiento con 186 plazas. Además, cuenta con dos medias alturas para maquinaria, una en la cubierta y otra en el entrepiso de la -1.
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El proyecto responde a las necesidades programadas por el instituto, mejorando sensiblemente sus instalaciones y los equipos médicos, así como los espacios de trabajo y la estancia de los pacientes.
El edificio posee cinco plantas, tres emergentes y dos bajo rasante. De ellas, tres (baja, primera y -1) están destinadas a asistencia, tratamientos, intervenciones y práctica médica; la segunda a hospitalización con 52 habitaciones dobles; y, finalmente, la -2 a aparcamiento con 186 plazas. Además, cuenta con dos medias alturas para maquinaria, una en la cubierta y otra en el entrepiso de la -1.
El planteamiento diseñado pretende lograr serenidad y generosidad en los espacios, la máxima entrada de luz natural, además de una mayor intercomunicación y permeabilidad visual entre el interior y el exterior. De aquí, la importancia de la superficie destinada a fachadas. Posee una lectura rotunda y clara, de manera que su presencia en la zona hospitalaria queda perfectamente definida con un volumen puro y unitario y un tratamiento amable y sereno de los alzados, armonizando su compleja funcionalidad interna. El dinamismo en ellos se consigue mediante una expresión marcada por el color, la luz y la imagen.
Otro aspecto singular corresponde a la incorporación de una calle en la zona de entrada, que se despliega paralela al frente principal, como elemento de transición entre el exterior y el interior. En esta estancia dinámica se implantan los distintos servicios directos con el público (información y recepción, cafetería, auditorio y otros complementarios).
El proyecto cumple lo señalado en el plan funcional, valorando la parcela y sus características. Sugiere, desde el principio, el mantenimiento de una unidad buscando la posición adecuada del acceso principal, próximo a la calle.
Un factor importante que condicionaba la forma interior del nuevo instituto consiste en el diseño adecuado de las circulaciones, horizontales y verticales, resolviendo la centralización de servicios o asistencias, así como la expresión clara de cada una de ellas. Esto nos lleva a proyectar un edificio compacto perforado con dos grandes patios, que generan espacios cuyas circulaciones abiertas permiten una distribución adecuada de los distintos servicios y su optimización. Se construyen dependencias grandes, regulares y con la máxima versatilidad, con el fin de que puedan adaptarse a las variaciones y a las modernizaciones que se demanden. Éstas se consiguen mediante una disposición estructural a través de crujías muy elementales y grandes luces con una estructura de hormigón armado formada por pilares y losas postesadas.
La utilización razonable del aprovechamiento energético, junto con el establecimiento de un diseño que contemple sistemas de arquitectura sostenible, supone la instalación de captadores solares para la obtención de energía térmica necesaria para el agua caliente sanitaria. También se proyectan unas fachadas dobles ligeras, que permiten la protección interior del edificio, equilibrando el consumo energético.
El resultado final muestra un contenedor prismático de tratamiento vidriado con dos grandes huecos o patios, cortado en una de sus esquinas por grandes planchas metálicas perforadas que tratan de proporcionarle identidad y facilitar su lectura.
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