La parcela se encuentra en el parque tecnológico de Miramón, por lo que su configuración se corresponde a la de estos parques empresariales en ámbitos exteriores a los cascos urbanos, emplazados en un entorno natural, con poca edificación y una orografía irregular. La ubicación de las Juntas Generales en ese lugar le permite aprovechar sus posibilidades, aunque también debe generar el cariz institucional que una dotación de estas características requiere.
Por ello, se propone un edificio con un desarrollo longitudinal que se pliega en sí mismo para originar en su interior un espacio vacío con carácter, que sirva como área de acceso a los diferentes bloques que se integran en una única construcción con diversos usos, pero con una definición unitaria. Éste se levanta en el centro del solar, ocupando su parte más horizontal y configurando a su alrededor el inmueble formado por tres lados: un ala central con la fachada interior mirando al sur; y dos laterales, al este y al oeste, siguiendo las alineaciones de los bordes de la parcela.
La idea principal de la propuesta, configurando la edificación como una envolvente de un lugar abierto que lo transforma en uno interior vacío, “Hutsune Inguruan”, permite crear un entorno controlado dotándolo de un carácter institucional, así como los accesos a la misma. El desarrollo arquitectónico plasma esta idea conceptual en el tratamiento formal de estancias, volúmenes, fachadas, etc.
El área destinada a las Juntas Generales se desarrolla en una de las alas laterales, en una zona central, provocando un volumen propio dentro del edificio unitario, que aprovecha la altura máxima permitida y actúa como elemento focalizador de accesos y recorridos. En la planta baja, se encuentra el salón de plenos, núcleo principal, abierto al jardín con las dos salas de comisiones. En la primera, se sitúan los palcos de público y prensa, volcados hacia la sala de plenos y de doble altura, mientras que la segunda se destina a la presidencia y a los grupos. Finalmente, en el sótano se disponen los aparcamientos.
Las dependencias administrativas forales ocupan los otros dos lados del inmueble, organizándose a partir de varios núcleos de comunicación vertical –unos centrales públicos y otros laterales de personal–, que las articula de manera independiente. Asimismo, permite diferentes combinaciones en un esquema lineal basado en la ejecución de dos crujías estructurales: una de ellas de menor anchura, que ordena las superficies de trabajo con despachos, salas de reuniones, archivos, oficios... todos cerrados y apoyados en el perímetro exterior; y otra de mayor anchura que distribuye, sin barreras arquitectónicas, amplias zonas abiertas y apoyadas en el límite interior, hacia la plaza central, lo que posibilita la entrada de luz natural.
La construcción se conforma a partir de esta piel exterior continua que combina, a partes iguales, piezas ciegas de acero cortén con otras vidriadas transparentes o translúcidas que la envuelven como un revestimiento unitario. Ésta, ya dentro de la plaza interior, se combina con otros dos paramentos de piedra translúcida, alabastro, en los muros principales como telón de fondo del salón de plenos, conjugados con cierres totalmente acristalados que se abren a los patios-jardín interiores, así como a la plaza central, volcando las áreas de trabajo abiertas hacia ella, que se protegen con dobles fachadas de vidrio y celosías de tejidos metálicos, aportando un carácter abierto y “democrático”.
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