Surge la necesidad de crear una marca, en donde un nuevo edificio debe representarla: un centro de diseño y de interiorismo profesional y especializado. El objetivo consiste en generar un espacio de exposición de mobiliario contemporáneo diferente, en el que se diseñe un recorrido compuesto por distintas escenas cuidadosamente montadas, que cautiven al visitante, provocando emoción y regalando belleza. Esta gran superficie, capaz de conjugar distintos estilos, debe lograr transformarse en el ámbito ideal para cada persona, aunque solo sea por unos minutos. Además, tiene que ser flexible a la hora de poder combinar eventos socio-culturales y profesionales.
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Surge la necesidad de crear una marca, en donde un nuevo edificio debe representarla: un centro de diseño y de interiorismo profesional y especializado. El objetivo consiste en generar un espacio de exposición de mobiliario contemporáneo diferente, en el que se diseñe un recorrido compuesto por distintas escenas cuidadosamente montadas, que cautiven al visitante, provocando emoción y regalando belleza. Esta gran superficie, capaz de conjugar distintos estilos, debe lograr transformarse en el ámbito ideal para cada persona, aunque solo sea por unos minutos. Además, tiene que ser flexible a la hora de poder combinar eventos socio-culturales y profesionales.
Así pues, nace la idea de un contenedor de vidrio, con identidad propia, cuya piel envolvente ofrezca tanto una respuesta al entorno como a su interior. Los acentos de color se traducen en módulos acristalados lacados que logran, al mismo tiempo, dotar de una fuerte personalidad al edificio y aportar calidez a las zonas de exposición. También se incorporan parasoles metálicos en puntos representativos y estratégicos. Esta piel transparente, compuesta por un muro cortina con una rígida modulación, permite que estas piezas interiores impacten visualmente en el entorno, pero que también se pueda divisar el paisaje ecléctico donde la arquitectura industrial, la civil y la moderna conviven en ese fondo visual.
La nave consta de una planta baja a modo de escaparate, en la que se representan diferentes firmas del diseño con una imagen particular, aunque sin afectar a la integridad de la imagen edilicia. La primera altura recibe al visitante y aquí se muestran las cocinas, los baños y los comedores, lo que provoca un mayor número de particiones respondiendo a sus necesidades, pero sin perder la fluidez de la sala. Y la segunda, donde se exponen el mobiliario de noche y los salones, transformándose en una estancia diáfana con múltiples visuales. Las plantas se conectan óptica y espacialmente mediante un gran espacio vertical, en donde la escalera principal y los troncos decorativos convierten a un elemento puramente circulatorio en un lugar increíblemente mágico. La iluminación, un tema importante para esta tienda, se elige general, complementada por piezas puntuales que se seleccionan para cada ambiente. Finalmente, la parcela posee una zona verde, junto al parking, donde se diseña un jardín, estructurado a partir de un eje principal, una pasarela que conectan diferentes superficies con variadas formas geométricas y suspendidas sobre una gran manta verde, y un espejo de agua. Esta área exterior se ilumina cuidadosamente, resaltando ese eje principal y luego, mediante luminarias de tipo escultórico, el resto de las terrazas.
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