Este proyecto supuso un reto desde el principio, ya que se trataba de un espacio muy particular, un antiguo garaje con su altura y sus cerchas metálicas sin olvidar el cartel de “asegurada de incendios”, que debíamos transformar en un negocio de rabioso diseño y que fuera un referente para la ciudad.
Uno de los objetivos consistía en que desde la calle se percibiera, con un vistazo, la gran espacialidad de LeiLui alcanzando, de este modo, una gran teatralidad debido al fuerte contraste de su fachada que combina el cristal negro brillante con dos grandes escaparates transparentes. Asimismo y gracias a una enorme cristalera móvil, la tienda queda totalmente abierta suprimiendo el límite clásico que constituye la puerta.
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Este proyecto supuso un reto desde el principio, ya que se trataba de un espacio muy particular, un antiguo garaje con su altura y sus cerchas metálicas sin olvidar el cartel de “asegurada de incendios”, que debíamos transformar en un negocio de rabioso diseño y que fuera un referente para la ciudad.
Uno de los objetivos consistía en que desde la calle se percibiera, con un vistazo, la gran espacialidad de LeiLui alcanzando, de este modo, una gran teatralidad debido al fuerte contraste de su fachada que combina el cristal negro brillante con dos grandes escaparates transparentes. Asimismo y gracias a una enorme cristalera móvil, la tienda queda totalmente abierta suprimiendo el límite clásico que constituye la puerta.
Superada la entrada, ya inexistente, encontramos la primera parte del local, una pieza en la que domina el blanco y que se caracteriza por sus dimensiones y su luminosidad. A la izquierda, nos recibe una gran superficie continua horizontal que, con sutiles movimientos, va creciendo en diferentes alturas para terminar dando forma al mostrador de caja, situado ya en la segunda zona. En el lado derecho, encontramos un expositor curvo en cinco niveles, un elemento artesanal escalonado donde se muestra el calzado y que llega hasta el escaparate. La parte intermedia la ocupa otro expositor longitudinal transparente para los artículos más delicados.
La separación visual entre las dos áreas queda marcada por las cerchas metálicas que soportaban la estructura del local original que, en lugar de ocultarlas, se potencian, aunque descontextualizadas, con un tono plata modificando ligeramente su forma. A partir de aquí, LeiLui cambia. El tono predominante ya no es el blanco. La superficie horizontal abocinada del techo se realiza en negro satinado, lo que transmite profundidad. Este volumen, está dominado por tres piezas anulares acabadas en pintura brillante también plata y se destina a gran variedad de productos, por lo que en los laterales se crean cajas expositoras multifuncionales. La pared del fondo se forra de cristal lacobel negro que, a través de su brillo, aporta profundidad visual y se ubican dos hornacinas alargadas de cristal retroiluminadas rasgando dicha pared.
Un equilibrado uso de los colores, negro, blanco y plata, y el juego entre el acabado mate y brillo realzan la personalidad del proyecto, al tiempo que trasmiten una sensación de elegancia y atemporalidad gracias a una estética futurista, actual y sobria.
Cuando nos liberamos de la envoltura de los paramentos, nos centramos en el gran espacio central. Dos enormes volúmenes elípticos totalmente libres de vínculos dominan este lugar de manera escultural. Realizados en DM curvable, lacado y satinado, generan los cuatro probadores. Los muebles expositores son islas que, junto con el gran asiento curvo, pueden moverse libremente.
La iluminación dista de ser uniforme. El uso de diferentes fuentes de luz y de temperatura, así como la mezcla de cálidos y fríos consiguen un efecto teatral con un juego sintomático de luces y sombras. Los recorridos por los que se mueven los clientes se dejan con menos intensidad lumínica respecto a los puntos de exposición, con el fin de realzar el producto y enfocar la atención donde nos interesa.
Finalmente, la selección de los materiales ha sido detenidamente estudiada para lograr una tienda con una imagen contemporánea y atemporal. Ni éstos, ni las texturas son las convencionales en este tipo de proyectos. Así, en el suelo encontramos resina de arena de sílice tintada con dos tonalidades, gris claro y negro intenso, y un diseño en el que la línea curva es la dominante, creando un movimiento que acompaña al visitante en todo el recorrido. No obstante, para las grandes zonas expositoras se utiliza el corian, ya que no deja juntas vistas, tiene una alta resistencia y una durabilidad garantizada. Además, combinamos el cristal transparente, para crear hornacinas y superficies horizontales permeables, con lacobel negro, con el fin de forrar paredes y vastas superficies verticales, dando profundidad, brillo y elegancia. Para el resto, empleamos DM lacado en blanco.
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