Restaurante Marisol propone la construcción de un nuevo espacio como anexo a sus instalaciones para albergar usos complementarios en la celebración de eventos: situaciones variadas que tienen en común la necesidad de un lugar cubierto, eminentemente abierto y con diferentes ambientes tales como terraza, bar, estar, televisión, baile…
El esquema organizativo obedece a pautas similares a las de micro-estructuras orgánicas, más acordes con patrones de geometrías líquidas y/o gelatinosas que con estructuras cartesianas. El hecho de proponer un programa como suma de actividades ambiguas y la necesidad de fundirlas en una única superficie, sin acabar de disolverse en la totalidad establece unas pautas de trabajo que emplean una geometría “blanda” y un tratamiento espacial unificado “aireado”.
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Restaurante Marisol propone la construcción de un nuevo espacio como anexo a sus instalaciones para albergar usos complementarios en la celebración de eventos: situaciones variadas que tienen en común la necesidad de un lugar cubierto, eminentemente abierto y con diferentes ambientes tales como terraza, bar, estar, televisión, baile…
El esquema organizativo obedece a pautas similares a las de micro-estructuras orgánicas, más acordes con patrones de geometrías líquidas y/o gelatinosas que con estructuras cartesianas. El hecho de proponer un programa como suma de actividades ambiguas y la necesidad de fundirlas en una única superficie, sin acabar de disolverse en la totalidad establece unas pautas de trabajo que emplean una geometría “blanda” y un tratamiento espacial unificado “aireado”.
La introducción, por tanto, de burbujas de aire-luz y el determinar unas leyes de conexión “magmáticas” constituyen una geometría final similar a las visiones microscópicas, donde la existencia de elementos flotando en un magma espeso que lo invade todo genera una ley isomórfica sin dirección, únicamente deformada por la presión de los contornos y con una capacidad de crecimiento ilimitado.
En este tipo de geometrías, los perímetros adquieren singular relevancia, ya que deben poseer una doble capacidad: la de cierre o contenedor y la adaptación a la presión exterior. Para ello, se crea de nuevo una bolsa dentro de otra, consiguiendo una zona intermedia que actúa como colchón, capaz de acomodarse a cualquier geometría exterior (calles, edificios...), sin perder su funcionalidad.
Ante la construcción existente –instalada en una manzana clara y definida, aunque compuesta por una suma de bloques de diferente factura–, se plantea una intervención sin escala, buscando conexiones con el elemento unificador del conjunto: el seto que lo envuelve, de modo que tanto interior como exteriormente se identifica con ese perímetro vegetal amable y sugerente. Así pues, el espacio se concibe como continuación de dicho seto, cubriéndolo todo, pero sin ocultarse.
Esta nueva especie propone un cierre permeable, transpirable, que actúa como control solar y filtro visual y térmico. Se confecciona con tubos de plástico reciclado de diversas coloraciones, similares a las naturales que, a modo de “juncos o cañas”, organizan un trenzado flexible, orgánico y deformable, capaz de acomodarse a cualquier situación y geometría. Asimismo, posibilita su adaptación a las trazas urbanas, a los perímetros y a las construcciones existentes, dotándolo de una visión homogénea sin perder su espíritu original como lugar para eventos.
Interiormente, el espacio se diluye entre burbujas de aire, de luz, de pilares que, como un bosque, pretenden establecer un ambiente similar a la cobertura de una gran área natural: zonas de penumbra, claros de luz…, una atmósfera próxima a los sueños naturalistas de principios del siglo XIX, cargados de misterio y fascinación por la posibilidad de anexionar, definitivamente, técnica y naturaleza.
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