La estructura del edificio se desarrolla con tres componentes principales: funcional, formal y representativo. El primero plantea dos tipos de recorridos entre los distintos espacios, uno público y otro privado. Sobre el muro-telón del fondo norte, discurren las circulaciones destinadas al personal, con dos núcleos de escaleras en sus extremos. Son zonas más reducidas, pero muy cuidadas que buscan la iluminación cenital a través de los patios que se alternan en las diferentes plantas, produciendo una cascada de luz que se refleja en el intradós del muro norte. Así, se llevan a cabo recorridos fluidos entre los departamentos, al tiempo que se facilitan las labores de mantenimiento y la privacidad de los cargos.
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La estructura del edificio se desarrolla con tres componentes principales: funcional, formal y representativo. El primero plantea dos tipos de recorridos entre los distintos espacios, uno público y otro privado. Sobre el muro-telón del fondo norte, discurren las circulaciones destinadas al personal, con dos núcleos de escaleras en sus extremos. Son zonas más reducidas, pero muy cuidadas que buscan la iluminación cenital a través de los patios que se alternan en las diferentes plantas, produciendo una cascada de luz que se refleja en el intradós del muro norte. Así, se llevan a cabo recorridos fluidos entre los departamentos, al tiempo que se facilitan las labores de mantenimiento y la privacidad de los cargos.
El área pública se orienta hacia el sur, sirviendo como filtro al soleamiento directo. Los pasillos disponen de mayor anchura y se asoman al exterior, articulando varios puntos de espera abiertos a una serie de patios que posibilitan una mayor afluencia.
Entre ambos distribuidores se encuentra el espacio central, en el que se conforman los distintos departamentos con separaciones de paños de policarbonato celular que tamizan las vistas y que permiten una gran versatilidad. No obstante, algunos de los despachos principales y el salón de plenos disponen de cierres fijos revestidos de madera que los distingue del resto.
Además de la gradación de lo público-privado, se busca un organigrama que filtre las estancias en sentido vertical, de forma que en la planta baja se ubican las que soportan mayor afluencia de público y, a medida que se asciende, las más privadas hasta llegar a la última altura, donde se emplazan los despachos de alcaldía, la secretaría y los grupos políticos. Este extremo queda reflejado también en el exterior, ya que la entrada principal se abre hacia fuera y el balcón de alcaldía lo hace hacia el interior.
La componente formal está íntimamente relacionada con la plaza en la que se erige el nuevo ayuntamiento y busca la "representación" en el alzado norte, el icono, que se orienta a la ciudad; y la "función" en la zona sur, con los sistemas de aprovechamiento de energía solar, la distribución de los espacios y el reflejo en la fachada de su compleja trama interior. Los dos muros laterales participan de ambos lenguajes, articulando función y representación al mismo tiempo. De este modo, entre ellos se crea un contenedor diáfano que alberga las distintas dependencias con la máxima amplitud y versatilidad.
En cuanto a la plaza, sus criterios formales y compositivos se apoyan tanto en las trazas del entramado urbano, como en el mobiliario, elementos que acompañan las tensiones espaciales resultantes. Así pues, se plantea un espacio "neutro", sin grandes alardes y maximizando su superficie, creando un entramado con el despiece del pavimento de la explanada central que se continúa por la fachada norte del ayuntamiento como una prolongación del mismo, presentándose este "suelo vertical" como parte del escenario. Con los mínimos gestos necesarios, pero sin perder su carácter público y diferenciado, la plaza admite múltiples funciones que, junto con el mobiliario, la convierten en una plataforma con el edificio como telón de fondo.
El acceso, que se produce en la apertura este del inmueble, y el balcón establecen una interrelación visual con el volumen formado por la salida del garaje y el kiosco, de manera que ésta queda tensionada con la plaza en dos vertientes: por un lado, el material más robusto y homogéneo del pavimento y el alzado; y por otro, un aplacado de piedra arenisca con una textura y un color más cálido en los planos del diedro del kiosco y en los paramentos de los huecos. Todos ellos generan un lugar único interior-exterior, contenedor-vacío, al tiempo que crean un conjunto ordenado y profundamente coherente.
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