Estas modernas e innovadoras oficinas se ubican en la quinta y sexta planta del edificio Ronda, mientras que las comerciales se sitúan en la baja. En ellas se intenta lograr un lugar de trabajo cómodo, al tiempo que transmita la esencia de la empresa. De este modo, se combinan tonalidades grises y blancas con detalles azules, color corporativo, y emplea materiales que hacen más agradable y funcional la jornada como los falsos techos perforados o la moqueta.
Estas modernas e innovadoras oficinas se ubican en la quinta y sexta planta del edificio Ronda, mientras que las comerciales se sitúan en la baja. En ellas se intenta lograr un lugar de trabajo cómodo, al tiempo que transmita la esencia de la empresa. De este modo, se combinan tonalidades grises y blancas con detalles azules, color corporativo, y emplea materiales que hacen más agradable y funcional la jornada como los falsos techos perforados o la moqueta.
El programa propuesto para cada una de esas dos plantas está marcado por su distinta funcionalidad por lo que, manteniendo la continuidad de los revestimientos, se busca su diferenciación a través de los materiales utilizados en la división de los espacios. Los de trabajo técnico se ubican en la quinta, distribuidos de forma limpia y diáfana mediante separaciones de vidrio y vinilo microperforado y en la sexta se concentran las estancias que requieren mayor privacidad: despachos de directivos y sala de juntas, realizadas con tabiquería de cartón-yeso para garantizar el aislamiento acústico.
La planta rectangular, acristalada totalmente en la fachada norte, resulta determinante para la distribución de las dependencias, ya que permite minimizar el uso de luz artificial. Las zonas destinadas a cocinas, aseos y cuartos de telecomunicaciones se emplazan alrededor de la escalera. Además, el suelo técnico proyectado genera una superficie libre que permite una libertad absoluta en la modificación de las instalaciones, consiguiendo una gran versatilidad en las oficinas.
La separación entre los puestos de trabajo en las áreas diáfanas se realiza a través del mobiliario: unos armarios de 160 centímetros de altura ofrecen intimidad y, al mismo tiempo, sensación de amplitud. Dichos armarios crean una distribución muy polivalente, ya que sólo hay que moverlos para crear nuevos puestos que parecen pequeños despachos.
La iluminación es otro aspecto clave. En este caso, se opta por lámparas fluorescentes de última generación para los lugares de trabajo, luminarias empotradas en el techo para las comunes y suspendidas sobre las mesas en los despachos. Con el fin de tamizar la luz natural, especialmente en las estancias orientadas al sur, se colocan estores de color grafito, buscando la coherencia cromática.
Las mesas, formadas por estructura metálica y encimera de tablero compacto, son en las zonas comunes blancas y en los despachos, negras. En cuanto a las sillas, se eligen dos modelos que proporcionan calidad, estética y ergonomía.