La organización y formalización de las zonas de culto, con sus connotaciones de representación, expresión y simbolismo de la práctica religiosa, se resuelven en estrecha relación con la forma, topografía y orientación del solar y con el entorno que lo envuelve. Así pues, el vértice formado por la calle diagonal y el parque constituye el punto más visible de la parcela, por lo que hacia él confluyen los espacios del proyecto dirigidos, fundamentalmente por la orientación del templo cuya entrada se ubica al oeste y el altar en el extremo este.
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La organización y formalización de las zonas de culto, con sus connotaciones de representación, expresión y simbolismo de la práctica religiosa, se resuelven en estrecha relación con la forma, topografía y orientación del solar y con el entorno que lo envuelve. Así pues, el vértice formado por la calle diagonal y el parque constituye el punto más visible de la parcela, por lo que hacia él confluyen los espacios del proyecto dirigidos, fundamentalmente por la orientación del templo cuya entrada se ubica al oeste y el altar en el extremo este.
Por ello y a pesar de la austeridad que requerían las bases del concurso, pretendimos caracterizar la nueva iglesia mediante un elemento capaz de expresar, simbolizar y representar la función religiosa, así como de organizar, articular y caracterizar las cualidades formales y ambientales de sus dependencias. Un prisma de vidrio conforma ese elemento singular, sustentado en una retícula estructural ligera de piezas metálicas que se inserta entre sus volúmenes significativos, lo que provoca una hendidura alrededor de la cual se organizan las estancias. La trama del mismo, constituida por planos acristalados, genera un mosaico tridimensional de diferentes volúmenes y texturas que capta la luz natural del sur y la distribuye hacia el interior en distintas direcciones. De este modo, el templo recibe luces horizontales, rasantes al techo, desde la parte alta de la pared lateral derecha orientada al sur; y como contrapunto, la fachada nordeste las introduce, esta vez tocando el suelo, a través de una hendidura longitudinal. El resto de las dependencias obtienen iluminación cenital a lo largo de un patio longitudinal de doble altura. En sentido inverso, la luz artificial del edificio ilumina difusamente el prisma, expresando su imagen al exterior y, concretamente, hacia el bulevar de Miribilla.
El modelado de las volumetrías que lo cubren y que representa una interpretación tridimensional de la vidriera tradicional se caracteriza por envolventes lisas, tersas y sencillas, de fácil y económica construcción que encierran la totalidad del programa de usos y de superficies.
Dos cuerpos significativos se articulan alrededor de ese prisma longitudinal de vidrio. El más elevado, configurado por una estructura de grandes luces, contiene el templo principal. El segundo, una crujía estructural de siete metros, rodea al anterior dibujando la forma de la parcela. Este volumen recibe el resto del programa distribuido en dos plantas (nivel 0 y -1). Una tercera, en el -2, incorpora los aparcamientos.
El acceso principal dirige los pasos hacia un pórtico y un vestíbulo de acogida que actúa como distribuidor de los tres grandes grupos que articulan el proyecto: templo, despachos y dependencias parroquiales, cuya disposición permite su funcionamiento independiente.
El conjunto de la iglesia, la sacristía y las capillas de diario y penitencial se organizan de manera que sus espacios disfrutan de una gran transparencia y continuidad, aún cuando sus envolventes, alturas, texturas y luces tienen características específicas. La posición de la sacristía, en relación con la iglesia y con la capilla de diario, permite y facilita la procesión. El baptisterio, singularizado por una entrada cenital de luz, se ubica al inicio, en la zona inmediata al vestíbulo de acogida. Los despachos y los locales anexos ocupan el resto de la planta baja.
Las dependencias parroquiales se agrupan en el nivel -1, se adaptan a la modulación estructural y pivotan alrededor del salón –para cien personas– y de un amplio vestíbulo perimetral que participa de la organización del edificio a través del patio longitudinal y de otros dos más pequeños de captación de luces y ventilaciones. Dispone de dos accesos: uno a través de las escaleras que comunican con el hall principal; y otro en el extremo opuesto, hacia el vértice de la parcela. Ambos pueden practicarse con independencia de la planta baja y, además, el segundo constituye una salida alternativa de emergencia.
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