Cuando aceptamos el pliego de condiciones, tuvimos claro la dificultad que generaba la escasez de tiempo para acometer un proyecto de este tipo, ya que no sólo hay que conocer y evaluar los condicionantes del entorno, sino que debes transmitir una idea manipulando unos elementos arquitectónicos previos.
Así pues, la propuesta se fundamenta en mantener y potenciar la tipología existente, eliminando aquellas partes superfluas que dificultan la visión del conjunto. Al suprimir esos “añadidos”, se consigue una claridad de estancias que se traduce en funcionalidad, es decir, en conservar y rehabilitar un edificio de gran valor patrimonial y, a la vez, convertirlo en la sede del colegio de aparejadores.
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Cuando aceptamos el pliego de condiciones, tuvimos claro la dificultad que generaba la escasez de tiempo para acometer un proyecto de este tipo, ya que no sólo hay que conocer y evaluar los condicionantes del entorno, sino que debes transmitir una idea manipulando unos elementos arquitectónicos previos.
Así pues, la propuesta se fundamenta en mantener y potenciar la tipología existente, eliminando aquellas partes superfluas que dificultan la visión del conjunto. Al suprimir esos “añadidos”, se consigue una claridad de estancias que se traduce en funcionalidad, es decir, en conservar y rehabilitar un edificio de gran valor patrimonial y, a la vez, convertirlo en la sede del colegio de aparejadores.
Tipológicamente, éste se basa en los espacios definidos por los muros de carga centrales, que recogen una elegante escalera de tres tramos, y por los perimetrales, que originan amplios huecos en las fachadas. Dichos muros son los que nos delimitan el inmueble, dividiéndolo en tres franjas: la central donde se concentran las circulaciones y los servicios; y alrededor de ésta, las otras dos para los usos principales. Se potencia el emplazamiento de la escalera en el centro, con la eliminación de barreras ópticas en los vestíbulos mediante paramentos de vidrio, lo que provoca un efecto sorpresa de amplitud y dominio del lugar. También se instala un ascensor que no entorpece el recorrido a través de las escaleras, relegándolo de este modo a una posición posterior, aunque a través de unas grietas definidas por los pilares del muro transversal de la misma, se vuelve a buscar ese efecto de amplitud y dominio del espacio hacia el vestíbulo de cada altura.
Se recupera el aspecto original del palacio con dos directrices claras: fábrica de sillería de arenisca en la planta baja y revoco a la cal en las elevadas, rematados por los canes de madera –ya rehabilitados– que sostienen el alero que oculta el canalón. Por tanto, se elimina el aplacado de mármol de colocación más moderna y se sanea la sillería. Para los niveles superiores se suprime el revoque, bastante estropeado, se sanea la fábrica de ladrillo y se revoca de nuevo a la cal. En la segunda altura se conservan unos arcos de medio punto, rebajados en el primer piso de Herrerías y formados con sardineles de ladrillo que no guardan la misma relación con los huecos existentes, pero que pueden restaurarse y convivir con las actuales aperturas como muestra de dos fases de construcción en períodos distintos.
Se mantienen los ejes principales de los huecos de las fachadas, las balconeras y las ventanas adinteladas y de arco de medio punto, preservando y rehabilitando la cerrajería, mientras que los del muro que cierra la parcela se realizan con vidrio y carpintería oculta. En el acceso rodado se prescinde del portón y se instala una puerta corredera de acero cortén para los vehículos que llegan al aparcamiento. Se dejan las antiguas placas catastrales.
Con respecto a los tres grandes huecos que se ejecutaron en obras posteriores en la fachada de Herrerías, éstos se aprovechan cerrándolos completamente con vidrio, conservando sus respectivas puertas de cristal templado para que comuniquen directamente con el exterior no sólo la entrada principal, sino también el salón de actos y la sala de usos múltiples de la planta baja. Se proyectan unos paneles de acero cortén que cuando permanezcan cerrados reforzarán los ejes verticales del alzado, pero cuando estén abiertos las puertas de acceso realizarán el mismo cometido. En el panel central se coloca la nomenclatura del colegio.
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