Situada en la parte central del meandro de Ranillas, la Torre del Agua funciona como entrada norte del recinto desde el Parque Metropolitano y actúa como fondo de perspectiva desde la amplia explanada del aparcamiento norte, dirigiendo el movimiento de los visitantes a través de una pasarela peatonal que cruza la Ronda del Rabal.
El edificio de la Torre del Agua, de 76 metros de altura, puede plantearse como una dualidad que aúna dos elementos separados conformando un edificio singular y marcando su perfil: un zócalo, que permite salvar todas las exigencias del terreno de 13 metros de altura en su parte más visible; y un cuerpo acristalado y transparente cuya condición escultórica en forma de gota de agua lo constituye como símbolo emblemático.
Este volumen permite tener una doble percepción del edificio. De día, el edificio pone de manifiesto su transparencia mediante el cuerpo acristalado y el volumen que recrean sus bandejas parasoles exteriores. La noción de ligereza e integridad formal que requiere la imagen diurna incluye la de fluidez y dinamismo. Su percepción es cambiante y diferente desde cualquier punto de vista. De noche, todo el edificio se ilumina, cambiando la opacidad diurna por un faro luminoso durante las horas de menos luz. La visión nocturna permite alcanzar una plena expresividad del edificio al convertirlo en un espacio luminoso y líquido, marcado por la continua oscilación de sus efectos de luz.
Su planta en forma de gota, sus perfiles de traza diagonal y los parasoles que siguen las rampas hacen que el edificio adopte formas muy diferentes en función del punto de vista desde el que se observa.
El edificio se plantea como un gran contenedor vertical, con una superficie total que supera los 21.000 m2 y una zona accesible de 10.000. Se sustenta sobre un zócalo de hormigón blanco visto, con una superficie total de 12.950,24 m2, 13 metros de altura en su zona más visible y forma poligonal de gota de agua. Esta forma de polígono irregular permite que en cada una de sus caras exista una definición distinta y que en función del punto de vista desde el que se observa el edificio adopte formas muy diferentes. El zócalo también incorpora los elementos que permiten la relación entre los distintos niveles: rampas, escalinatas, pasos…
Está dividido en tres niveles: zona de aparcamiento y del almacén y taller de canoas para el Canal de Aguas Bravas, así como un acceso al mismo desde la Torre del Agua, abierto al Parque Metropolitano (sótano 2); entrada de vehículos a un muelle interior y al aparcamiento, servicios del Canal de Aguas Bravas, cuartos de instalaciones y aseos generales (sótano 1); y el nivel de entrada del público, desde el que se puede continuar el recorrido hasta llegar a la pasarela que accede al recinto o al estanque de salida del rafting y a la terraza que remata el zócalo, situada en una altura superior. La parte central se abre cenitalmente, recogiendo la forma de gota de agua de su volumen acristalado. De este vacío central arrancan unas potentes escaleras mecánicas indicadoras del itinerario expositivo, antes de comenzar el ascenso por la rampa ascendente, que trasladan al visitante desde la planta zócalo a la planta torre.
El concepto arquitectónico de la Torre del Agua se materializa estructuralmente a partir de varios elementos. La celosía espacial triangular de vidrio en fachada. El sistema de rampas y parasoles perimetrales de aluminio perforado apoyados en voladizo en la fachada, que junto con las placas de vidrio y las rampas, componen el esqueleto del edificio. Los núcleos de escaleras y soportes metálicos auxiliares. Las losas macizas de hormigón armado en la zona superior, donde se ubica el Nube Bar con capacidad para 276 personas y la cubierta. Y, por último, las potentes vigas metálicas en voladizo para sostener las escaleras mecánicas.
Su gran complejidad técnica se basa en la colaboración de la piel de la fachada como elemento estructural del edificio que libera todo el espacio interior. Prevista para resistir lo necesario, la fachada es una celosía triangular espacial que sigue el perímetro del edificio, formada a través de triángulos rectos con ángulos de 30º y 60º con placas de vidrio y lamas parasol, respectivamente. Los elementos metálicos previstos son perfiles abiertos que se adaptan a lo largo de la altura del edificio. Esta “megaestructura” posibilita la división horizontal con la incorporación de diferentes forjados según las exigencias requeridas en cada momento, además de acentuar la condición de ligereza del edificio.
El montaje de la estructura metálica se realiza por módulos, de forma que el primer módulo, de unos 11 metros de altura, se completa con sus elementos verticales y horizontales (forjados, rampas, losas, etc.) y nunca hay más de un módulo que no tenga todos los elementos verticales y horizontales correspondientes completados. De esta manera se consigue dar estabilidad y equilibrio al conjunto.
Como elemento complementario del edifcio, y necesario para el correcto y adecuado funcionamiento del recinto de la Exposición, se construye una pasarela peatonal que se desarrolla sobre el vial de la ronda del Rabal para, sobrepasada ésta, descender nuevamente hasta alcanzar la plaza central. Su trazado deriva claramente de la geometría del zócalo, especialmente del plano frontal del mismo, del que se puede considerar como continuación, y al que apoya para crear un telón sobre el que emerge superiormente la Torre del Agua.
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